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¿Cuál es el futuro del tratamiento de la epilepsia?

Por Dr. Daniel Mansilla
Neurólogo adulto
Servicio Médico Liga

La epilepsia afecta a millones de personas en el mundo y, aunque muchos logran controlar sus crisis con tratamiento médico, alrededor de un tercio de pacientes continúa teniendo episodios a pesar de usar varios medicamentos. En este contexto, los nuevos avances son prometedores: la medicina de precisión, nuevos fármacos anticrisis y técnicas quirúrgicas innovadoras, que buscan ofrecer soluciones adaptadas a cada paciente.

Hacia una medicina más personalizada

Actualmente, los avances en genética y neurociencias han permitido entender mejor por qué algunas personas responden a ciertos fármacos anticrisis y otras no. Este conocimiento abre el camino a una medicina de precisión, la cual se basa en las características biológicas, genéticas y clínicas de cada individuo. Por ejemplo, para algunos tipos de epilepsia infantil, causadas por mutaciones genéticas específicas, se han desarrollado medicamentos dirigidos que mejoran notablemente el control de crisis y mejoran la calidad de vida. Ejemplos de esto son el Everolimus utilizado en ciertos pacientes con Complejo Esclerosis Tuberosa, y el estiripentol en el Síndrome de Dravet. 


Nuevos fármacos anticrisis

Dentro de lo nuevos fármacos aprobados para su uso en epilepsia destaca el cenobamato, un medicamento que ha demostrado reducir significativamente las crisis en personas con epilepsia resistente a otros tratamientos farmacológicos. Esto se ha traducido en buenos resultados en la práctica clínica en aquellos países que tienen disponibilidad. En Chile, aún estamos a la espera de su comercialización, situación que también afecta a otros fármacos recientes, como brivaracetam y fenfluramina, que también han mostrado beneficios en respuesta clínica y menor riesgo de efectos adversos. 

Cirugía de epilepsia: nuevas formas de estudiar las redes neuronales

En ciertos pacientes que no logran controlar sus crisis con medicamentos, la cirugía de epilepsia sigue siendo una gran alternativa. En algunos casos de epilepsia focal, antes de decidir la zona a operar, puede ser necesario un estudio avanzado con el uso de electrodos invasivos, los cuales registran la actividad eléctrica neuronal directamente en el cerebro.

Una forma de realizar esto es mediante la estéreo-electroencefalografía (SEEG), en la que mediante un procedimiento quirúrgico, se instalan electrodos muy finos en el cerebro con el fin de estudiar ciertas regiones sospechosas de ser el origen de la epilepsia. Con esta información, el equipo tratante puede decidir cuál es la zona candidata a resecar (quitar durante la cirugía). 

Una vez identificada la zona donde se originan las crisis, se puede intentar un tratamiento usando los mismos electrodos de SEEG mediante una técnica llamada termocoagulación por radiofrecuencia, la cual destruye una pequeña área del tejido que genera las crisis sin necesidad de abrir el cráneo. Esta técnica tiene bajos riesgos, y pudiese ser suficiente para lograr libertad de crisis en algunos pacientes. La SEEG se está realizando desde hace 2 años en nuestro país, tanto en el sistema privado como en centros públicos de alta complejidad (Instituto de Neurocirugía), con buenos resultados.

También se han desarrollando otras técnicas mínimamente invasivas, como la terapia térmica intersticial con láser, que permiten tratar áreas del cerebro por vía estereotáxica (implantación de electrodos a través de imágenes cerebrales), en paciente que no son candidatos a una cirugía abierta. Si bien no está disponible en nuestro país, esperamos que esto cambie en los próximos años.

Neuromodulación: control de las crisis sin resección

En aquellos pacientes en que una cirugía resectiva (extirpación) no es factible, existen ciertos tratamientos llamados de neuromodulación, que estimulan ciertas zonas del cerebro o nervios para reducir la frecuencia de las crisis, cuyos cables van conectados bajo la piel a un dispositivo similar a un marcapasos. Entre ellos están el estimulador del nervio vago (ENV) y, más recientemente, el estimulador cerebral profundo (DBS). Aun cuando se consideran tratamientos paliativos, logran una importante disminución en frecuencia de crisis en el mediano a largo plazo, con la consecuente mejoría en la calidad de vida. El DBS ha comenzado a realizarse en nuestro país en casos seleccionados, con buenos resultados.

Mirando hacia el futuro

La epilepsia no es una sola enfermedad, sino muchas, con causas y mecanismos distintos. El futuro de su tratamiento se dirige hacia terapias hechas a la medida de cada persona, y es probable que en el futuro próximo nuevos hallazgos en genética, neurociencia y su integración con la inteligencia artificial, puedan ofrecer mejores terapias.

Todo esto nos acerca a un objetivo compartido por médicos, investigadores y pacientes: lograr no solo el control de las crisis, sino una vida plena, activa y libre de estigma para todas las personas que viven con epilepsia.