Sí, el diario de crisis es una herramienta muy útil para que el paciente, cuidador y médico tratante puedan evaluar de forma objetiva las características y frecuencia con que ocurren las crisis, además facilita identificar factores que podrían actuar como desencadenantes. Esta información ayuda también al médico a precisar el diagnóstico y realizar ajustes al tratamiento.
¿Cómo se hace?
Una forma de hacerlo es enumerar en una hoja los días del mes y dividir cada jornada en tres bloques: mañana, tarde y noche. Luego se deben ir registrando las crisis asignando un símbolo (por ejemplo, un asterisco), según el día y momento en que sucedió.
También es importante ir anotando algunos “eventos relacionados”, como: periodo menstrual, ajuste o cambio de terapia farmacológica, olvido o suspensión de medicamentos, trasnoche u otros que considere relevantes.




