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La importancia del sueño en pacientes con epilepsia

Dra. Paula Contreras, neuróloga de adultos de la Liga y Vicepdta. Sochimes
Dra Claudia Riffo,
Neuróloga Pediátrica de la Liga, especializada en Medicina del Sueño en la PUC.

Cuando se habla de la importancia del sueño, debemos partir de la base que es un concepto transversal: tener un sueño reparador en calidad y en cantidad es muy importante y fundamental para la buena salud y calidad de vida de cualquier persona.

Pero en personas con epilepsia el sueño adquiere aún mayor importancia. De hecho, existe una relación entre el sueño y la epilepsia que es conocida desde la antigüedad e incluso se puede encontrar en escritos realizados por Hipócrates y Aristóteles.

“La privación total de sueño (más de 24 horas seguidas sin dormir) es reconocida como factor activador de las crisis por el 18 al 24% de pacientes adultos con epilepsia. También la privación parcial de sueño actúa como activador de las crisis. Un estudio sobre el efecto de la reducción del periodo normal de sueño de a lo menos 1,5 horas de la media de sueño, demostró que, una pérdida moderada de sueño puede precipitar una crisis”, explica la Dra. Paula Contreras Núñez, neuróloga de adultos de la Liga y Vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño (SOCHIMES).

En este sentido, la Dra. Claudia Riffo Allende, neuróloga pediátrica de la Liga, especializada en Medicina del Sueño en la Universidad Católica de Chile, complementa que “todos los tipos de epilepsia están relacionadas con el sueño, de hecho algunas epilepsias generalizadas idiopáticas antes se llamaban “epilepsias del despertar”. Existe también la llamada epilepsia frontal nocturna, o la epilepsia del lóbulo temporal, por mencionar algunas en que las crisis se generan durante el sueño. Otro ejemplo son los espasmos infantiles del Síndrome de West, en que las crisis se dan en salvas frecuentemente en relación al despertar.

De hecho, es importante saber que la epilepsia es una enfermedad que produce una fragmentación del sueño (con pequeños despertares inaparentes), un aumento de los cambios entre sus distintas fases y una disminución de la eficiencia del mismo.

Por otra parte, los fármacos antiepilépticos por sí mismos también alteran el sueño. “Varios medicamentos antiepilépticos tienen efectos sedantes, transitorios o permanentes y en muchos casos con impacto en las distintas etapas y profundidades del sueño. En tanto, otros fármacos pueden inducir insomnio. No obstante, se debe tener en cuenta que los perjuicios asociados a los fármacos siempre serán menores a tener una epilepsia sin control de crisis”, agrega la Dra. Contreras.
Según detalla la Dra. Riffo, el rol que cumple un fármaco antiepiléptico es “equilibrar en alguna medida un desbalance de cargas positivas y negativas en el cerebro, pero nada logra un mejor equilibrio de nuestros neurotransmisores que dormir. Es en ese momento del día cuando se fijan en la memoria las cosas relevantes y también es cuando se olvidan las que no son importantes: es la llamada poda sináptica”, que permite construir nuevas vías neurales más ágiles.

En síntesis, para las personas con epilepsia dormir bien o tener lo que se llama una “buena higiene del sueño” es de suma importancia para mantener un mejor control de las crisis y “ayudar” a que los medicamentos puedan hacer su efecto correcto.


Algunas recomendaciones

1.- Entra al dormitorio para acostarte cuando tengas sueño, no por horario. Mientras esperas el sueño, puedes leer en formato papel o escuchar música suave en el living o sala de estar.

2.- Mantiene un horario estable para levantarte, de lunes a domingo.

3.- Evita la automedicación y estimulantes como café, bebidas cola, energéticas, nicotina, té, mate, cacao, alcohol.

4.- Elimina las siestas (este punto es vital en personas que presentan insomnio).

5.- Evita el consumo de abundante líquido en las noches, cenas muy contundentes y excesivamente condimentadas.

6.- Apaga las pantallas temprano, no más allá de las 21 horas. Evita ver TV en la cama.

7.- Procura dejar un tiempo de “tranquilidad” antes de acostarse a dormir. Tome unos 15 a 20 minutos para ir pasando del ambiente de actividad a uno de tranquilidad.

8.- Reserva el dormitorio sólo para dormir y para la actividad sexual. No lo uses como sala de estar.

9.- No mires el reloj si despiertas en la noche.

10.- Evita realizar actividad física en horas
cercanas al dormir.

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